Según explicó el profesor Domingo Sifontes, economista y docente titular en la Escuela de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo (FACES-UC), colegas y docentes de esta casa de estudios vislumbran un crecimiento económico de dos dígitos para el cierre de este año, las estimaciones apuntan a un incremento de al menos el 10 % interanual, una cifra de gran relevancia considerando que el país no registraba un desempeño de tal magnitud en años recientes. Durante el programa La Entrevista conducido por el periodista Nicolas Brizuela, Sifontes resaltó que este impulso estaría respaldado principalmente por la apertura del sector petrolero y las reformas orientadas a dinamizar la oferta tras más de una década de estancamiento.
En su análisis el docente destaca que, más allá del crudo, sectores como el sistema bancario y los servicios financieros podrían experimentar porcentualmente un desempeño incluso superior a la industria de los hidrocarburos. El experto señala que, aunque la banca ha estado limitada por la falta de crédito, su reactivación es vital para generar el «efecto dominó» que requiere la economía nacional. Asimismo, se prevé que el sector servicios que incluye asesoría técnica y suministro de maquinaría sea fundamental para sostener la nueva dinámica de un sector privado que comienza a movilizarse con mayor fuerza.
A diferencia de los pírricos crecimientos de años anteriores, que estaban anclados exclusivamente al consumo, los economistas sostienen que el modelo actual se inclina hacia el lado de la oferta y la inversión en infraestructura. Sifontes detalló que la llegada de empresas e inversiones de gran escala genera una estructura distinta al simple «boom» comercial; sin embargo, advirtió que este tipo de crecimiento suele ser percibido de forma más lenta por el ciudadano común, ya que la inversión estructural no se traduce de inmediato en una mayor disponibilidad de dinero en el bolsillo de la población.
Finalmente, el académico subrayo que para que esta recuperación sea integral y sostenible, es indispensable rescatar el poder adquisitivo mediante un ajuste salarial generalizado. Señaló que el salario ha sido el «gran sacrificado» de las políticas económicas recientes, las cuales priorizaron la bonificación por encima de la institución del sueldo formal. En este sentido, enfatizó que sectores como el automotriz y la construcción solo verán una reanimación real cuando el trabajador recupere su capacidad de compra y se restablezca el bienestar financiero de las familias venezolanas.
Texto: Nicolás Brizuela