La franja norte y costera de Venezuela continúa registrando actividad tectónica residual tras el histórico doble terremoto del pasado 24 de junio. Durante las primeras horas de la mañana de este sábado 27 de junio, las redes de monitoreo sismológico reportaron nuevos movimientos telúricos de baja y mediana intensidad, evidenciando que el sistema de fallas local sigue liberando la energía acumulada.
De acuerdo con los últimos reportes instrumentales, los sismos registrados más recientes durante la jornada de este sábado se localizaron en los siguientes puntos:
- 06:55 hrs: Magnitud 3.8 a 16 km al noroeste de La Guaira (Profundidad: 5.4 km).
- 09:11 hrs: Magnitud 2.7 a 5 km al suroeste de Los Caracas (Profundidad: 4.0 km).
- 09:16 hrs: Magnitud 2.4 a 47 km al sureste de Isla la Tortuga (Profundidad: 5.0 km).
- 09:44 hrs: Magnitud 2.5 a 17 km al noreste de Puerto Cabello (Profundidad: 5.0 km).

La explicación científica: ¿Por qué sigue temblando?
Ante la inquietud de la población por la persistencia de estos movimientos, el geólogo Jonathan Ortiz explicó que este comportamiento es esperado debido a las características del evento principal. Una réplica se produce, detalló el experto, «cuando una falla geológica puede liberar energía en dos segmentos distintos o un evento puede terminar desencadenando el otro».
En el caso específico de lo ocurrido en el país—donde se experimentó un sismo inicial de magnitud 7.2 seguido casi de inmediato por uno de 7.5—, la clave radica en la corteza terrestre. Lo que hoy sabemos es que la profundidad del doblete sísmico fue de aproximadamente 13 kilómetros, un rango considerado técnicamente como «poco profundo».
«Cuando es poco profundo y cuando evidencia superficialidad, significa que está atribuido a fallas geológicas», sentenció Ortiz.
El especialista recordó que el epicentro general de esta crisis se ubicó en una zona tectónicamente muy activa, caracterizada por la dinámica de convergencia entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana. Dentro de este límite tectónico interactúan sistemas de fallas de gran envergadura, como la falla de El Pilar y la falla de Boconó (referida en los informes preliminares como Voronoi), que son las estructuras donde, según el experto, «evidentemente parece que es donde termina liberándose la mayor cantidad de energía que se espera», dando pie a la secuencia de réplicas superficiales que se sienten en la costa central y occidental.