Robert Bracamonte, modelo y fundador del proyecto Trash to Wear, ha consolidado una propuesta que fusiona la técnica del reciclaje textil con la psicología del vestir, partiendo desde la ciudad de Valencia para establecer un diálogo sobre la identidad individual a través de la intervención manual de prendas.
Tras el éxito de sus primeras ediciones enfocadas en dar una segunda vida al denim y fomentar un consumo mucho más consciente, el creativo anunció recientemente con la frase «se acabó el recreo», un ciclo de formación que llevará sus talleres a Valencia y Caracas durante el mes de mayo, continuando su recorrido por Maracay en junio y Maracaibo en julio.
La iniciativa trasciende la simple confección de ropa para adentrarse en la estructura estética de la moda, buscando que cada participante desarrolle un criterio sólido sobre su propia imagen mediante el estímulo de la creatividad y el conocimiento técnico del diseño artesanal.



Cosiendo un país
Para él, este proyecto y el propósito de este despliegue por diversas ciudades es claro al señalar que «estamos reciclando la creatividad de todo un país y lo estamos cosiendo a mano», una frase que resume su intención de enseñar a las personas de herramientas para que su armario sea un reflejo auténtico de sus ideales y no solo una respuesta a la necesidad funcional.
Bracamonte sostiene que, si bien el contexto nacional empujó históricamente al ciudadano hacia un utilitarismo donde predominaba la funcionalidad y lo práctico para cumplir con las exigencias del entorno, actualmente se percibe una evolución en la mentalidad del venezolano, quien comienza a entender la indumentaria como un espacio seguro para comunicar no solo ideas, sino también estados emocionales.
Un proyecto que sigue escalando
Bajo la premisa de vincular la moda con el entorno local, Trash to Wear ha logrado escalar desde una idea comunitaria hasta convertirse en un movimiento itinerante que ya ha visitado localidades como Mérida y Barquisimeto; de hecho, este crecimiento refleja un interés creciente por entender la indumentaria de manera contextual.
Este crecimiento, que el propio fundador describe como una ruta que no había imaginado en sus inicios, refleja un interés creciente por entender la moda de manera contextual, permitiendo que el proyecto siga sumando seguidores interesados en la sostenibilidad y en la construcción de un estilo personal que se aleje de los patrones de consumo masivo tradicionales.


