En la selva tropical, un katídido llamado Arota festae ha sorprendido a los científicos por una estrategia de camuflaje poco común: cambia lentamente de color, del rosa intenso al verde, en unos 11-14 días. El hallazgo ocurrió en Barro Colorado (Panamá), cuando una hembra adulta apareció bajo una luz de una estación de investigación y el equipo decidió seguirla día a día en condiciones naturales.
El color rosa intenso de este grillo de matorral, presente al emerger, coincide con la abundancia de hojas jóvenes de tonalidades similares en el bosque. De este modo, el insecto puede camuflarse eficazmente entre la vegetación y reducir el riesgo de ser detectado por depredadores. Cuando las hojas maduran y se tornan verdes, el insecto también adquiere esa coloración, asegurando su invisibilidad ante las amenazas.
El descubrimiento fue realizado cuando científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, la Universidad de St Andrews, la Universidad de Reading y la Universidad de Ámsterdam detectaron a una hembra adulta de Arota festae bajo una luz artificial en Panamá.
El ejemplar fue mantenido en condiciones naturales para documentar la evolución de su color durante el proceso. Las imágenes recopiladas diariamente evidenciaron la transición del vividísimo rosa inicial a un verde convencional después de once días. Posteriormente, el insecto sobrevivió el tiempo suficiente para reproducirse y murió al mes siguiente.