El patinador mexicano Donovan Carrillo hizo su esperado debut en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, reafirmándose no solo como el máximo referente del patinaje artístico en su país, sino como la gran figura que lleva la representación latina a las máximas instancias del hielo mundial.
En una jornada de alta tensión, donde solo 24 de los 29 atletas inscritos lograrían el pase al programa libre, Carrillo saltó a la pista en el quinto turno. A pesar de haber sufrido una caída durante el calentamiento previo, el jalisciense demostró su temple de acero y se compuso por completo al iniciar su rutina oficial.
Con una rutina de 2 minutos y 45 segundos al ritmo de “Hip Hip Chin Chin”, Donovan cautivó a los jueces y al público con un desempeño elegante y seguro. Sin embargo, más allá de sus saltos y giros, fue su impacto visual el que acaparó los titulares.
Carrillo lució un sofisticado traje negro diseñado por el estadounidense Brad Griffies, adornado con miles de cristales en tonos morado, azul y verde agua. El diseño, inspirado en las auroras boreales, creaba un efecto de degradado que brillaba intensamente bajo las luces de la arena olímpica.
“Quería algo nuevo y fresco… el diseño ondulado con cristales da un efecto muy cool”, explicó Griffies, quien ha trabajado con el mexicano desde su histórica participación en Beijing 2022.


La competencia estuvo marcada por los errores de otros patinadores, incluyendo un tropiezo del favorito del público, el italiano Guarino Sabate, y una ejecución inconsistente del representante de Suecia. Estos factores, sumados a la solidez técnica de Donovan, aumentaron significativamente sus posibilidades de avanzar a la siguiente etapa.
Para Carrillo, el vestuario es una extensión de su narrativa deportiva. En esta ocasión, el atleta se involucró directamente en el diseño para asegurar que cada detalle reflejara su identidad y le brindara la comodidad necesaria para ejecutar elementos técnicos de alta dificultad.
El único representante de la región
La presencia de Donovan en Milano Cortina 2026 es un hito para el deporte invernal latinoamericano. En una disciplina históricamente dominada por potencias de Europa, Asia y Norteamérica, el mexicano se mantiene como el único exponente de la región en el patinaje artístico masculino, cargando con la esperanza de todo un continente que ve en él la prueba de que el talento no conoce de climas ni de fronteras.