El Estadio San Siro de Milán fue testigo este viernes de un momento esperado por el deporte nacional: el regreso de Venezuela a los Juegos Olímpicos de Invierno. Con la elegancia de los Alpes como telón de fondo, la delegación criolla desfiló con orgullo en la ceremonia de apertura, rompiendo una ausencia de 12 años desde su última participación en la edición de Sochi 2014. El encargado de portar el pabellón nacional fue el esquiador Nicolás Claveau-Laviolette, quien desfiló como abanderado junto a su entrenador ante la ovación de los presentes.
Este hito representa la quinta vez en la historia que Venezuela inscribe su nombre en la máxima cita de los deportes de nieve. El camino que inició Iginia Boccalandro en Nagano 1998, y que continuó en Salt Lake City 2002, Turín 2006 y Sochi 2014, hoy escribe un capítulo inédito de la mano de Claveau, quien se convierte en el primer venezolano en clasificar en la disciplina de esquí de fondo. Su llegada a Italia tras un exigente proceso de clasificación en Finlandia simboliza el esfuerzo de una nueva generación de atletas del trópico que desafían las bajas temperaturas.
La ceremonia de hoy, que marca el inicio formal de los XXV Juegos Olímpicos de Invierno, fue el escenario perfecto para que el anzoatiguense de 20 años mostrara al mundo la resiliencia del atleta venezolano. Nicolás, quien ya se encuentra instalado en la villa olímpica junto al jefe de misión Guillermo Racero, aprovechó la jornada para realizar sus últimos reconocimientos de terreno antes de su debut oficial.
Con el encendido del pebetero, Venezuela entra oficialmente en competencia. El país estará atento al próximo martes 10 de febrero, día en el que Claveau-Laviolette debutará en la prueba de sprint de 1.5 km, seguido por el reto de los 10 km estilo libre el viernes 13 de febrero. Más allá de los resultados, el simple hecho de ver el tricolor desfilando hoy en Milán ratifica que Venezuela ha vuelto al mapa de los deportes de invierno para quedarse.