Tras el reciente anuncio del doctor Mariano Barbacid sobre el éxito en la eliminación de adenocarcinomas de páncreas en modelos animales, la atención se centra ahora en la viabilidad de trasladar estos resultados a la práctica clínica.
El hito, desarrollado en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), representa un cambio significativo en la estrategia contra este tipo de tumor, el más letal de su clase, al haber logrado una respuesta completa y sin recaídas mediante la combinación de tres fármacos específicos.
A pesar de la relevancia del hallazgo, la aplicación en pacientes no será inmediata, dado que el equipo de investigación estima un margen de al menos dos o tres años para iniciar los ensayos clínicos, lo que sitúa el año 2028 como el primer horizonte realista para comprobar la eficacia de esta terapia en seres humanos.
Este periodo es indispensable para cumplir con los protocolos de seguridad y asegurar que la combinación farmacológica sea tolerable para el organismo humano, más allá de los resultados obtenidos en laboratorio.

El éxito de esta transición depende de dos factores fundamentales. En primer lugar, la financiación; se requiere una inversión de aproximadamente cinco millones de euros para poner en marcha las fases de ensayo, un paso que suele requerir el apoyo de la industria farmacéutica o fondos privados. En segundo lugar, la propia naturaleza de la enfermedad.
Como puntualizó Barbacid, el cáncer de páncreas es heterogéneo, lo que implica que esta terapia específica podría ser efectiva solo en determinados perfiles genéticos y no en la totalidad de los casos detectados.
Mientras se avanza en este camino, el sector oncológico prevé la llegada a corto plazo de nuevos fármacos que, si bien no emplean esta triple combinación, ofrecen alternativas a la quimioterapia tradicional para prolongar la supervivencia. El descubrimiento del CNIO no se presenta como una solución inmediata, sino como una prueba de concepto sólida que permite, por primera vez, diseñar protocolos con el objetivo de eliminar el tumor de forma definitiva en lugar de solo contener su crecimiento.