La localidad siciliana de Niscemi se encuentra en estado de alerta máxima luego de que las intensas lluvias provocadas por la tormenta Harry causaran el desmoronamiento de un tramo de acantilado de cuatro kilómetros.
El fenómeno geológico resultó en la evacuación de emergencia de más de 1.000 personas de este pueblo italiano, quienes debieron abandonar sus hogares ante el peligro inminente de nuevos derrumbes en la zona costera.
La gravedad del evento quedó registrada en imágenes captadas por la agencia Local Team, donde se observa el momento exacto en que una sección vertical del acantilado se desprende, arrastrando consigo los restos de un edificio que ya presentaba daños estructurales previos.
Ante esta situación, las autoridades procedieron a la reubicación de unas 300 familias, las cuales han sido distribuidas entre viviendas de familiares y un centro deportivo municipal habilitado como refugio temporal.
Como medida de seguridad adicional, el gobierno local ha ordenado la suspensión indefinida de las actividades escolares y el cierre de las principales vías de acceso a la ciudad para evitar el tránsito en áreas inestables.
El alcalde de Niscemi, Massimiliano Conti, calificó la situación como grave a través de un comunicado en redes sociales, exhortando a la población a no subestimar los riesgos y a permanecer fuera de las zonas acordonadas.
Finalmente, el mandatario local destacó que, pese a la magnitud de los daños materiales y el impacto en la infraestructura de las viviendas, no se han reportado heridos ni víctimas mortales. Conti insistió en que nadie debe tomar el suceso a la ligera, mientras los equipos de emergencia continúan monitoreando la estabilidad del terreno para determinar cuándo será seguro el retorno de los evacuados.

