El presidente de Chile, Gabriel Boric, decretó la madrugada de este domingo el estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío, situadas al sur del país.
Esta medida administrativa se adoptó como respuesta inmediata a la emergencia generada por los incendios forestales que afectan el territorio nacional y busca agilizar la movilización de recursos técnicos y económicos para proteger a la población civil en las zonas más vulnerables.
La magnitud del evento ha requerido la evacuación preventiva de más de cincuenta mil personas en los sectores comprometidos, mientras los organismos de socorro concentran sus esfuerzos en las labores de contención del fuego. Actualmente, diversos grupos de brigadistas forestales combaten diecinueve focos activos en el territorio, priorizando las operaciones de extinción en doce puntos específicos dentro de las regiones mencionadas, las cuales se localizan a una distancia aproximada de quinientos kilómetros de la capital, Santiago.
El mandatario chileno formalizó el anuncio a través de sus canales oficiales de comunicación, donde aseguró que la totalidad de los recursos estatales están disponibles para enfrentar los graves incendios en curso. Por su parte, el Ministerio de Seguridad Pública ha iniciado el monitoreo constante de la situación operativa en el terreno, coordinando el despliegue de los equipos de emergencia encargados de las tareas de control y mitigación, con el fin de evitar la propagación hacia zonas residenciales.
Las labores de protección civil se mantienen activas ante la complejidad del panorama climático, enfocándose en la salvaguarda de la infraestructura y el bienestar de los residentes de Ñuble y Biobío. Esta declaración de catástrofe establece el marco legal para una intervención gubernamental reforzada, permitiendo que las autoridades regionales y nacionales mantengan la coordinación logística necesaria para las acciones de recuperación en las próximas horas.