Físicos, geólogos y expertos en sismología determinaron que los dos terremotos consecutivos que afectaron la zona norte de Venezuela, separados por un lapso de apenas 39 segundos, configuran el fenómeno científico conocido como «doblete sísmico».
Esta secuencia resulta especialmente inusual en la práctica geológica, debido a que rompe con el patrón convencional de un sismo principal seguido de réplicas de menor intensidad, presentándose en su lugar dos movimientos de magnitudes mayores y epicentros cercanos que responden a un mismo proceso de ruptura tectónica, donde el primer evento favorece o desencadena la ocurrencia del segundo.
Tal como reseñó el medio de comunicación BBC, el primer terremoto se produjo en la zona de la costa central a las 18:04 con una magnitud de 7.2 y epicentro cerca de la ciudad de San Felipe, en el estado de Yaracuy, mientras que el segundo evento ocurrió 39 segundos después a solo 45 kilómetros de distancia, localizándose en las cercanías del municipio de Yumare con una intensidad de 7.5.
Al respecto, William Barnhart, coordinador adjunto del Programa de Riesgos Sísmicos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), explicó que la dinámica responde a dos terremotos muy próximos tanto en el tiempo como en el espacio, añadiendo de manera textual que «el segundo fue aproximadamente tres veces más potente que el primero y es muy probable que el sismo de magnitud 7,2 haya desencadenado el de magnitud 7,5».
La explicación técnica de este proceso radica en que el movimiento inicial provoca una redistribución inmediata de los esfuerzos tectónicos acumulados durante años o siglos, ejerciendo una perturbación física capaz de activar una falla adyacente que ya se encontraba en su límite crítico de ruptura.
En este sentido, Antonio Villaseñor, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Barcelona, España, argumentó que «si hay una falla que se rompe cercana a otra que está a punto de romperse, entonces se puede disparar la ruptura y adelantarse años o décadas», precisando asimismo que, si bien el segundo sismo responde a un típico mecanismo de desgarro normal y corriente, la comunidad científica aún requiere recopilar mayor información para desentrañar en qué falla exacta se generó el primer terremoto y qué mecanismo lo produjo.
