La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó este viernes 26 de junio que alrededor de 16 países han enviado personal especializado para asistir en las labores de localización de supervivientes tras los recientes movimientos telúricos en Venezuela, consolidando un despliegue de 25 equipos que suman más de un millar de rescatistas en el terreno.
El portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), Jens Laerke, detalló en rueda de prensa que 17 de estas unidades corresponden a equipos urbanos de búsqueda y rescate procedentes de Suiza, Estados Unidos, Países Bajos, Francia, Catar, República Checa, Alemania, Jordania, Reino Unido, España, Chile, Colombia, Ecuador, Italia, El Salvador y México; asimismo, precisó que los contingentes de Suiza, Estados Unidos, Italia, Colombia, El Salvador, México y Chile ya se encuentran operativos en el país, mientras que el resto de las delegaciones arribará durante el transcurso de las próximas horas.
De forma complementaria a la movilización técnica, el portavoz de la OCHA anunció que la oficina humanitaria de las Naciones Unidas liberó una partida presupuestaria de 15 millones de dólares provenientes del Fondo Central de Respuesta a Emergencias con el propósito de dar cobertura inmediata a las necesidades de asistencia médica, alimentaria y logística en las áreas afectadas por la contingencia sísmica.
Por su parte, el representante de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Matthew Saltmarsh, advirtió sobre la vulnerabilidad socioeconómica que afrontan diversos sectores de la población civil en el territorio venezolano, señalando expresamente que «nos preocupa especialmente el impacto sobre las personas retornadas, que ya afrontaban numerosas dificultades para reintegrarse incluso antes de este desastre».
La gravedad de la situación en las regiones costeras quedó en evidencia tras confirmarse el colapso de un centro de alojamiento temporal en el estado La Guaira, una de las demarcaciones más próximas a las zonas epicentrales, donde colapsó una infraestructura habitacional que resguardaba a cerca de 140 ciudadanos retornados que habían ingresado recientemente a la nación mediante un vuelo procedente de territorio estadounidense.
Ante el recrudecimiento de la crisis infraestructural, la dirigencia de ACNUR recordó que la solicitud original de 45 millones de dólares gestionada previamente a la emergencia para atender a grupos desplazados solo había logrado recaudar el 11 % de los fondos requeridos, motivo por el cual reiteraron el llamado internacional al declarar que «ahora más que nunca se requiere apoyo urgente, oportuno y flexible» por parte de las naciones cooperantes.