Un equipo de biólogos marinos ha logrado poner fin a años de misterio en los fondos marinos tras identificar formalmente a una nueva y fascinante especie en las profundidades de la Gran Barrera de Coral: el «pez pipa fantasma peludo». Según reportó la prestigiosa revista científica estadounidense Discover Magazine, el hallazgo fue liderado por el investigador David Harasti, del Instituto de Pesca de Port Stephens, en colaboración con Graham Short, científico vinculado al Museo Australiano y a la Academia de Ciencias de California.
El descubrimiento no solo añade una nueva criatura al registro de la biodiversidad marina, sino que resuelve un histórico dolor de cabeza para los buceadores de la región. Debido a su extraordinaria capacidad de camuflaje y a una piel cubierta por largos y densos filamentos, este espécimen solía mimetizarse a la perfección con las algas y los arrecifes de coral, provocando constantes confusiones taxonómicas durante años. La especie habita en el suroeste del océano Pacífico, registrándose avistamientos en las costas australianas, Papúa Nueva Guinea, Fiyi, Nueva Caledonia y Tonga.
Dada su intrincada naturaleza y parecido con otros animales, los científicos tuvieron que recurrir a la tecnología de vanguardia para confirmar que se trataba de un animal nunca antes catalogado. Las pruebas de ADN fueron contundentes al revelar una distancia genética del 22% en comparación con sus parientes biológicos más cercanos.
Complementariamente, el equipo empleó tomografía computarizada para generar modelos tridimensionales de su anatomía interna. A nivel estructural, este «pez pipa fantasma» posee rasgos únicos que lo aíslan de otros peces tubulares: cuenta con un total de 36 vértebras óseas (a diferencia de las 32 o 34 de sus parientes), acompañadas por unas extrañas estructuras óseas con forma de estrella incrustadas directamente en su piel.