La doctora Patricia Valenzuela, médico infectólogo y docente del Instituto de Medicina Tropical de la UCV, informó recientemente que los protocolos internacionales de inmunización contra la fiebre amarilla han sido modificados, estableciendo que una sola dosis del fármaco es suficiente para brindar protección durante toda la vida.
Durante una entrevista concedida a la periodista Ana Virginia Escobar, la especialista aclaró que ya no se requiere el refuerzo cada diez años que se aplicaba anteriormente, simplificando así el esquema de prevención para esta enfermedad que, a pesar de ser evitable, mantiene una alta peligrosidad en sus cuadros clínicos más severos.
El rango establecido para recibir esta vacuna de forma ideal se ubica entre los 1 y 59 años, mientras que las personas mayores de 60 años deben someterse obligatoriamente a una evaluación médica previa que determine la relación riesgo-beneficio, debido a que el uso de un virus vivo atenuado podría comprometer la salud en adultos mayores.
Por otro lado, la doctora Valenzuela recomendó a quienes no posean su certificado de vacunación o tengan dudas sobre su inmunización en la infancia que acudan a vacunarse nuevamente; según explicó, recibir una segunda dosis no representa un riesgo adicional para el organismo y es la vía más segura para garantizar la cobertura total frente al virus.
En cuanto a la sintomatología, la experta describió una fase inicial caracterizada por fiebre alta, dolores musculares y fatiga extrema, advirtiendo que, tras una aparente mejoría de 24 horas, un 15% de los pacientes puede evolucionar hacia una etapa tóxica grave.
En este periodo crítico, donde se manifiesta la ictericia y posibles fallas renales o hepáticas, la tasa de mortalidad puede alcanzar el 50%, por lo cual se enfatiza la importancia de evitar la automedicación y buscar asistencia profesional ante los primeros signos de alerta que comprometan el bienestar del paciente.