La artista y médico venezolana Elianni Di Gregorio, conocida en el ámbito artístico como «skartista», reveló su más reciente creación titulada “Divina Pastora -2026-”, una obra plástica ejecutada sobre un billete de colección de 500 bolívares del año 1990.
Esta pieza se enmarca dentro de su propuesta estética habitual, la cual busca «agregar valor a lo devaluado» mediante la intervención de papel moneda fuera de circulación. La presentación de la obra coincide con las celebraciones marianas de enero, fusionando el arte visual con uno de los símbolos religiosos más importantes de la región.
Según explicó la autora, la elección de este soporte específico responde a una motivación cargada de nostalgia y esperanza, planteada como una petición personal en el contexto actual. Di Gregorio sostiene que su producción pictórica se fundamenta en la convicción de que la cultura, las tradiciones y las costumbres están intrínsecamente ligadas a la fe y a las raíces de la identidad nacional.

Bajo esta premisa, la figura de la Divina Pastora es abordada no solo como una imagen religiosa, sino como un símbolo de refugio y acompañamiento que “camina con el pueblo” frente a las adversidades.
El lanzamiento de la obra se produce en paralelo a la multitudinaria procesión que se lleva a cabo cada 14 de enero, una tradición centenaria que habitualmente atrae a dos millones de devotos, aunque reportes de medios de comunicación estimaron una asistencia superior a los cuatro millones de personas en la jornada más reciente.
Skaratista y su reconocimiento
Asimismo, la trayectoria de Di Gregorio cuenta con el respaldo internacional tras haber obtenido el año pasado el premio “Luce Dell’ Arte”, un galardón otorgado por la organización Premio Arte Anima Latina que reconoció su capacidad para reflejar la esencia del arte latinoamericano y le permitió exhibir su trabajo en Italia.
La pieza busca documentar la «fe viva» de los ciudadanos que acuden a la procesión para encomendar su salud, su familia y el futuro del país, trascendiendo el mero acto tradicional. Con esta nueva entrega, Di Gregorio reafirma su perfil multidisciplinario —autodefinida como médico, artista y humana— y consolida su discurso visual al utilizar elementos históricos de la economía venezolana como lienzo para plasmar la resiliencia y la espiritualidad colectiva.