En un ambiente de recogimiento y gratitud, el Excmo. Mons. Jesús González de Zárate Salas, Arzobispo de Valencia, presidió este 31 de diciembre la celebración de las Vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios y la tradicional acción de gracia de fin de año en la Basílica Catedral de Valencia.
La liturgia, concelebrada por el Padre Joel Núñez, párroco de la Catedral, se centró en la oración por la paz, en sintonía con la Jornada Mundial de Oración por la Paz que la Iglesia celebra cada 1 de enero.
Haciendo referencia al Mensaje del Papa Leon XIV para la Jornada Mundial de la Paz 2026, durante su homilía, el prelado carabobeño destacó que la paz de Cristo no es un concepto abstracto, sino una realidad transformadora: “La paz que nos trae Jesús existe, quiere habitar en nosotros; tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, es resiliencia a la violencia y la vence”, afirmó.
Haciendo referencia a la encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco, Mons. González de Zárate puso como modelo a San Francisco de Asís, promotor de una “paz desarmante” nacida de la humildad evangélica. Explicó que la lucha de Jesús fue desarmada en sus circunstancias históricas y políticas, e instó a los cristianos a ser testigos proféticos de esa misma novedad.
Fruto del Año Jubilar El Arzobispo vinculó este mensaje con la reciente clausura del Año Santo, señalando que el Jubileo de la Esperanza ha impulsado a los fieles a redescubrirse como peregrinos. “Este caminar nos llama a comenzar en nosotros mismos ese desarme del corazón, de la mente y de la vida, al que Dios no tardará en responder cumpliendo sus promesas”, subrayó, citando al profeta Isaías.
Finalmente, invitó a la feligresía a imitar la actitud de la Virgen María, guardando y meditando estas enseñanzas en el corazón. Al concluir la celebración, el Arzobispo envió un cálido saludo de Año Nuevo a toda la Arquidiócesis de Valencia, deseando un 2026 de esperanza y paz para cada hogar.