Miles de fanáticos se congregaron este sábado por la noche en la icónica Plaza de la Constitución, el Zócalo capitalino, para rendir un emotivo tributo a Juan Gabriel a través de la proyección de su histórico concierto de 1990 en el Palacio de Bellas Artes.
La plancha del Zócalo, principal centro político y cultural del país, se transformó en un gigantesco foro al aire libre, desbordado por los seguidores del «Divo de Juárez», fallecido el 28 de agosto de 2016. El evento fue organizado por Netflix en colaboración con el Gobierno de la Ciudad de México, sirviendo como acto promocional del documental «Debo, puedo y quiero» sobre la vida del artista, ya disponible en la plataforma.
Aunque la proyección estaba programada para las 20:00 hora local, la afluencia de público comenzó tres horas antes, evidenciando la devoción que aún genera Alberto Aguilera Valadez.
El Zócalo se vivió como un concierto más del «Divo», con miles de asistentes portando pancartas, fotografías de todos los tamaños, e incluso replicando la colorida vestimenta que caracterizaba al cantante.
La espera fue amenizada por imitadores que, con su voz y actuación, deleitaron a los fieles seguidores del astro, manteniendo el ánimo festivo y nostálgico.
El concierto proyectado corresponde a la primera de las tres presentaciones que Juan Gabriel ofreció en el máximo recinto cultural de México, el Palacio de Bellas Artes, un hito en su carrera que luego repitió en 1997 y 2013, este último para celebrar sus 40 años de trayectoria. El recinto también fue escenario de un homenaje multitudinario tras su inesperado fallecimiento.
Con esta proyección masiva, la capital mexicana demostró una vez más que la música y el legado de Juan Gabriel siguen tan vivos como nunca.